Todos podemos ser creativos

Todos podemos ser creativos

Durante siglos primó la idea de que sólo eran creativas las personas extraordinariamente talentosas u originales y/o que la creatividad era un “don divino”. Actualmente el concepto de creatividad se ha democratizado y desacralizado.

Durante siglos primó la idea de que sólo eran creativas las personas extraordinariamente talentosas u originales y/o que la creatividad era un “don divino”. Actualmente el concepto de creatividad se ha democratizado y desacralizado.

¿Qué significa esto? Que hoy se considera que todas las personas son potencialmente creativas y que incluso esa creatividad es susceptible de ser estimulada, entrenada y desarrollada.

Todos los seres humanos somos capaces de crear, el juego del niño es un ejemplo de ello: cuando un niño juega trasciende la realidad y la transforma, cualquier objeto o situación puede ser utilizado de manera simbólica para representar algo diferente. El juego es un fenómeno universal y constituye el germen de la creatividad humana. El inicio de la personalidad creativa se encuentra en la infancia. Los niños son creativos naturalmente y las virtudes que acompañan la actitud creativa pueden potenciarse a lo largo de toda la vida.

¿Por qué la creatividad se ha convertido en un recurso tan valorado? Sin duda las grandes personalidades del arte y la ciencia han sido personas creativas. Pero el nuevo concepto de creatividad trasciende al arte y a las ciencias; corresponde a la condición de estar vivo. Tiene que ver con cómo nos relacionamos con la realidad exterior. La creatividad, así entendida, es una actitud ante la vida; supone adquirir la capacidad de pensar en términos de proceso, no quedarse sólo con el producto final, romper patrones de pensamientos estereotipados y rígidos e interactuar satisfactoriamente con el entorno tomando las decisiones adecuadas. Implica poner en juego: agudeza para percibir, capacidad intuitiva, imaginación, pensamiento crítico, autoestima, soltura para plantear nuevas ideas, audacia, tenacidad, tolerancia, capacidad de decisión, respeto por las diferencias, auto-conocimiento y autocrítica.

¿Cómo es el proceso de la creación? Se comienza cuestionando la realidad existente, parte de la  inquietud intelectual, de la curiosidad, del interés. Luego se hace necesario experimentar sobre los materiales, buscar más y nueva información, probar, analizar, debatir resultados posibles. Partimos del mundo de las ideas y la fantasía, para anclar finalmente en la realidad y plasmar, llevar la idea a la obra. Luego de haber culminado todo el proceso, es necesario mostrarlo, comunicarlo a otro significativo.

Todas estas idas y vueltas involucran funciones del pensamiento divergente o lateral, distinto del pensamiento convergente, lógico o vertical,  que se relaciona con el aprendizaje pautado, dirigido y sistemático. Winnicott, Psicoanalista y autor de “Realidad y Juego” afirmó en su libro que lo que hace que el individuo sienta que la vida vale la pena vivirse es, más que ninguna otra cosa, la capacidad creadora. Lo opuesto es una relación de acatamiento con la realidad exterior, en la que se reconoce al mundo sólo como un lugar en el que  es preciso “encajar” y adaptarse. Es una base enfermiza para la vida ya que implica un sentimiento de inutilidad, ligado a la alienación. Vivir de manera no creadora es quedar atrapado en la creatividad de algún otro, o de una máquina. Vivir en forma creadora, en cambio, es un estado saludable.

En síntesis, la creatividad es un conjunto de actitudes ante la vida que involucra cualidades no sólo cognoscitivas, sino también emocionales y sociales, que no sólo pueden generar grandes creaciones trascendentes y excepcionales, sino también actividades cotidianas modestas, necesarias para la vida social e individual. La creatividad es una cualidad con la que todos nacemos, pero muchas veces las manifestaciones creativas de los niños se ven reprimidas, coartadas, limitadas y se van perdiendo en la vida adulta.

Como escribió Saint-Exupéry “Todas la personas mayores han sido niños antes. (Pero pocas lo recuerdan).”

¿Alguna vez pensaste que la creatividad puedo formar parte también del ejercicio de tu profesión? Es enorme el crecimiento que ha habido en los últimos años respecto de carreras vinculadas a disciplinas artísticas tanto en el sector público como privado,  carreras universitarias y terciarias; licenciaturas, tecnicaturas y profesorados. Muchas de estas disciplinas como la Danza, el Teatro, la Música, pueden combinarse incluso con otras áreas, sociales, empresariales o áreas más técnicas y científicas, dando lugar a mezclas nuevas e interesantes, como por ejemplo un Posgrado en Danza-terapia; una Licenciatura en Administración de Espectáculos o una Tecnicatura en Sonido y Grabación.

Otras carreras que involucran un alto grado de creatividad son las carreras de Diseño, con ofertas para todos los gustos: Multimedial, Gráfico, Textil, de Modas, de Interiores, de Vestuario, de Escenografía, de Espectáculos, Cinematográfico, de Imagen y Sonido, entre otras.

Hoy en día Buenos Aires cuenta también con un abanico de posibilidades de formación artística no formal y de calidad en centros culturales que dictan cursos y talleres cortos y abiertos a cualquier persona que desee incursionar y estimular su lado creativo, o para todo aquel que se anime a ampliar sus horizontes, a ponerse en contacto con su niño interior y a poner en funcionamiento el hemisferio derecho del cerebro, adquiriendo herramientas innovadoras para plasmar luego en sus proyectos tanto personales como profesionales.

LToffanin
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